Soy la envidia de los ricos,
La proeza de los pobres,
Caminante y sin alcanfores,
Me muevo cuan incesante merolico.
Voy de casa en casa dejando cunas,
Vivo de aquí para allá sin encontrar alguna duna,
Rompo las reglas, con o sin fortuna,
Muevo la cadera, con o sin hambruna.
Muevo la cintura y hago malabares,
Vivo de caricias, y besos temporales,
Amanezco con tres o cuatro mujeres,
Asiduo de las malas copas; catador de bares.
Soy el pecado dormido,
Dos, tres copas y el diablo anda conmigo.
Ese que nunca calla,
El que no te forza a que entregues tu alma.